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viernes, 22 de marzo de 2013

CULTURA ANCESTRAL-Los Diaguitas Calchaquies nuestros antepasados - Cosmovisión



 
Como cultura andina,  participaban al igual que otros de sus aspectos de las características del área: eran adoradores del Sol, el trueno y el relámpago.
  Celebraban rituales propiciatorios de la fertilidad de los campos y tenían una funebria elaborada, expresión de un culto a los muertos como tránsito crucial en el ciclo de vida de la cultura.
  El alma se convertía en estrella, viaje para el cual al difunto se lo enterraba con alimento y bebidas.
  Son famosos los cementerios de “párvulos en urnas”, alejados de las habitaciones, en las que sepultaban a los adultos.
  La lluvia era decisiva para estas comunidades de agricultores y a ella dedicaban sacrificios en sus lugares construidos a tal efecto, denominados zupca, que estaban a cargo de los chamanes.
  Los diaguitas participaban del culto de la Madre Tierra o Pachamama al igual que en Perú o Bolivia. Ella es la dueña de la tierra, se le ruega por la fertilidad de los campos, el buen viaje  del peregrino, el buen parto de todas las mujeres y la felicidad en todas las empresas.
  Se le ofrecían sacrificios de sangre y la ofrenda del primer trago, el primer bocado y el primer fruto de la recolección.
  En el mito andino, muchas veces la Pachamama está acompañada de Pachamac (dios del cielo) también llamado Viracocha (en la sierra) y por sus hijos, el Sol y la Luna, heroes civilizadores. Viracocha presenta algunas semejanzas con ciertos personajes  del N.  Los diaguitas adoraban al sol. Tenían sacerdotes especiales, "magos" o "hechiceros". Creían en la inmortalidad del alma aun cuando desdeñaban la antigüedad y la profundidad de esas mismas creencias.
Los sacerdotes eran también médicos. Cuando un diaguita se hallaba enfermo y próximo a morir, sus parientes lo velaban en medio de copiosas libaciones. Esto lo entendían como una defensa de las fuerzas malignas que le amenazaban. Las ceremonias del entierro duraban ocho días y luego se quemaba la casa para impedir su regreso. Como para ellos sólo existía la muerte violenta, todo fallecimiento se suponía provocado.
La creencia en el más allá se reflejaba en todo un ciclo de ceremonias relacionadas con la muerte, desde el entierro en "posición ritual" hasta la elaboración de sepulturas pircadas acompañando al muerto con su ajuar funerario.
 Los adultos eran enterrados en cámaras pircadas o directamente en la tierra, salvo en algunos casos se les enterró en urnas, a la manera de los niños.
 http://riie.com.ar/?a=28663
http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/Chiwolla/antiguos/dc.htm.
 http://www.indigenas.bioetica.org/base/base14.htm

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