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viernes, 26 de julio de 2013

DÍA DEL MILITANTE SOCIAL EN HOMENAJE A EVITA

Un día como hoy en el año 1952, muere en Buenos Aires, a los 33 años, María Eva Duarte de Perón, popularmente llamada "Evita", esposa del presidente de la República Juan Domingo Perón. Practicó una intensa acción social, propició y logró la ley de voto femenino y la provincialización de territorios nacionales. Nació en Los Toldos (provincia de Buenos Aires) el 7 de mayo de 1919.
Eva Perón

El deceso de Evita se produjo un sábado. Esa misma noche, la ciudad Buenos Aires apagó sus luces. Los teatros y los cines levantaron sus funciones y los grandes comedores bajaron sus persianas. En principio se pensó en una jornada de luto de no más de tres días, pero luego se decidió prolongarla hasta el 11 de agosto, fecha en que los restos, convenientemente preparados por el doctor Pedro Ara, fueron trasladados al edificio de la CGT de calle Azopardo.

En la historia argentina, ha habido un antes y un después de Eva Duarte de Perón. Su figura ha desatado los más calurosas adhesiones y los más fuertes rechazos, pero nadie puede negar que su accionar cambió los destinos de Argentina , pudiendo citar entre sus logros más importantes el voto femenino y la intensa acción social que caracterizó su accionar político.

Padecía un cáncer que se había iniciado en útero para luego extenderse por todo el cuerpo. Cuando murió pesaba menos de 38 kilos. La hora de su muerte fue las 8.23, pero oficialmente se fijo la hora de su muerte a las 20 y 25, pasando desde ese entonces a ser las 8.25 la “ hora en que Eva Perón paso a la inmortalidad “ para que quedara fijada en la memoria de todos.

 

Este 26 de Julio, se conmemoran 60 años de su muerte, hecho que marcó a fuego la realidad de nuestro país y desencadenó un mito que persiste hasta nuestros días.

El tiempo no ha hecho sino engrandecer su figura, más allá de los intentos de otros de demonizarla y ver en su figura la representación del mal.

Desde hacía por lo menos dos años se sabía que Evita tenía cáncer. La mala noticia se ocultó hasta donde se pudo, pero a mediados de 1951 el diagnóstico era irreversible. Su enfermedad coincidió con las elecciones nacionales de noviembre de 1951 y el ajuste económico que Perón propuso para equilibrar las cuentas públicas. Estaba sobreviniendo un cambio en el peronismo y en el mismo Perón que, de acuerdo a uno de sus dichos más populares, debía convencerse que “ la única verdad es la realidad…”.Era un momento histórico en que el peronismo se transformaba.

Hacia 1952, su salud empieza a experimentar quebrantos caracterizados por astenia, debilidad y anemia, cuya causa no se estableció inmediatamente, pero que con estudios concluyeron en un diagnóstico casi fatal para la época: cáncer de útero .Este diagnóstico, en principio, estuvo reservado a los más allegados a la pareja presidencial; oficialmente se habló de una apendicitis.

El Ministro de Educación, a la vez médico y cirujano de Evita, Oscar Ivanisevich aconsejó una operación radical, la histerectomía , para tratar la afección , intervención a la que ella se negó enfáticamente. De mas estaría decir que Eva Perón habría de participar del significado cuasi mágico que el útero tenía para su generación: idea de completitud, fecundidad y juventud eterna, criterio que en algunos estratos de nuestra sociedad persiste hasta nuestros días. Lo cierto es que, sin tratamiento quirúrgico, la enfermedad avanzó, sobre todo en uno de sus síntomas, las hemorragias, lo que ocasionó a la vez una anemia severa que el gobierno se vió obligado a reconocer hacia fines de Septiembre de 1951.

En el mes de Noviembre fue necesaria su internación en el Policlínico Presidente Perón de la localidad de Avellaneda, cuya dirección ejercía una de las glorias mas insignes de la cirugía argentina, el Dr. Ricardo Finochietto . Allí una Junta Médica que integró entre otros el prestigioso oncólogo y cirujano George Pack, traído especialmente desde los Estados Unidos a tal fin, confirmo el diagnóstico de cáncer e indico tratamiento quimio y radioterápico , medidas meramente paliativas y retardadoras del fin que se aproximaba inexorablemente . Aun a pesar de los dolores y las molestias que la afección le ocasionaba, pudo votar desde su lecho de enferma el 11 de Noviembre , contribuyendo con su voto femenino al triunfo de Perón en su reelección .

Las cosas fueron empeorando día a día, con considerable pérdida de peso y anemia severa, llegando a pesar cerca del final de su vida treinta y siete kilos.

Aún gravemente enferma, su apoyo y fervor por Perón no tenían límites. Así, llego a pronunciar el que sería su último discurso el día 1 de Mayo de 1952 en medio de una crisis febril que llegó a los 40 grados y una debilidad tal que solamente podía mantenerse en pié sostenida de la cintura por el propio Perón .Tenía apenas treinta y tres años, intensamente vividos, sobre todo los últimos, en apoyo de los que ella solía llamar “ mis grasitas”, entre los que distinguía especialmente a las mujeres .

Las últimas apariciones públicas serían el 1º de mayo y el 4 de junio, fecha en la que acompañó a Perón en el acto de asunción a la presidencia. Esta sería su última aparición publica, que la mostraba muy debilitada por la enfermedad. Su último discurso es el 1º de julio. Una coincidencia : esta es la fecha de la muerte de Perón 22 años después . Mucho se dijo acerca de la posibilidad que su esposo la habría obligado a estar presente en ambas ocasiones, pero se supo posteriormente que había sido una voluntad expresa de Eva Perón el asistir a estos actos.

También sacó fuerzas de lo inimaginable para poder acompañar a Perón en su asunción del 4 de Junio de 1952, su última aparición pública.

Unos días antes de morir había sido declarada jefa espiritual de la Nación y al momento de su muerte los legisladores peronistas discutían sobre el lugar y las dimensiones del monumento que debería levantarse en su honor. También en esos días se resolvió que la ciudad de La Plata llevara su nombre.

El velatorio se realizó en el Ministerio de Trabajo y Previsión y luego se trasladó al Congreso de la Nación.

En principio se pensó en una jornada de luto de no más de tres días, pero luego se decidió prolongarla hasta el 11 de agosto, fecha en que los restos, convenientemente preparados por el doctor Pedro Ara, fueron trasladados al edificio de la CGT de calle Azopardo. Durante tres fines de semana la actividad pública estuvo prácticamente paralizada.

Este es el fin de una historia y, paradójicamente, el paso a la historia de una persona que, más allá de sus actitudes, supo congregar y fascinar a varias generaciones de argentinos hasta nuestros días, como símbolo del principio de justicia social y participación de los más humildes en la vida política argentina, todo esto mas allá de las adhesiones o rechazos que provocó su figura . Para que el mito exista es necesario morir a tiempo y morir joven y en el escenario de su plenitud, así sucedió.

Es difícil en nuestros días delimitar cual fue la verdad y cual la leyenda sobre Eva Perón. Lo cierto es que ocupó un lugar destacado en la historia de Argentina, más allá de adhesiones y rechazos que provocaba su figura. Su dimensión histórica es indudable, a pesar que los relatos y las interpretaciones acerca de su vida y su accionar sean a veces muy controvertidos

Nada hubiera sido posible sin la popularidad de una mujer que, en pocos años, mediante su trabajo y su esfuerzo, llegó a ganar el afecto y la adhesión de las masas, especialmente las mujeres de Argentina. En todo momento estuvo presente su carisma, sus actitudes, su magia y sus obras a favor de los más necesitados. Muchos afirman que no habría un Perón de las dimensiones que llegó a tener sin el apoyo y las obras de su esposa, que trascendió los límites de nuestro país. Lo verdaderamente importante es que así se desarrolló la historia de Argentina durante un largo período y que ambos personajes, con fallas y logros a veces muy importantes, dejaron su huella indeleble hasta nuestros días.

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