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Este blog ha sido creado con el objeto de brindar información de interés cultural y agenda de las actividades programadas por esta Dirección.

viernes, 4 de marzo de 2016

EFEMÉRIDES DEL 4 DE MARZO

1811  - Muere en alta mar el estadista, político y escritor Mariano Moreno. Fue activo secretario de la Primera Junta de Gobierno. Dirigió la Gazeta de Buenos Ayres y fundó la Biblioteca Pública (hoy Biblioteca Nacional). Propugnó la libertad de comercio, en contra del monopolio. Nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778.
 

1875  - Nace en Buenos Aires el escritor, diplomático y jurisconsulto Enrique Larreta, autor de la famosa novela "La gloria de Don Ramiro" (1908) y de "Zogoibi", "El linyera" (teatro) y "La calle de la vida y de la muerte" (poemas). Murió en Buenos Aires el 6 de julio de 1961.
 

1901  - Nace en Buenos Aires la pintora e ilustradora Norah Borges. Estudió pintura en Suiza y en Madrid. Sus óleos y dibujos respiran una especie de lírico candor. Ilustró diversas obras, entre ellas, la tapa de "Fervor de Buenos Aires", el primer libro de su hermano Jorge Luis Borges, y diversas xilografías para la revista "Proa". Ilustró también temas religiosos y un santoral. Falleció el 20 de julio de 1998.
 

jueves, 3 de marzo de 2016

CULTURA ANCESTRAL

ARTE - VIDA - COSTUMBRES - RITOS Y LEYENDAS
LEYENDAS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DEL NOROESTE ARGENTINO

La Ch'aya y el Pujllay (leyenda diaguita) 

Leyendas de los pueblos originarios  del noroeste argentino 

Cuenta la leyenda que Chaya era una muy bella jovencita india, que se enamorò perdidamente del Príncipe de la tribu: Pujllay, un joven alegre, pícaro y mujeriego que ignoró los requirimientos amorosos de la hermosa indiecita. Fue asì como aquella, al no ser debidamente correspondida, se interno las montañas a llorar sus penas y desventuras amorosas, fue tan alto a llorar que se convirtió en nube. Desde entonces, solo retornar anualmente, hacia el mediado del verano, del brazo de la Diosa Luna (Quilla), en forma de rocio o fina lluvia. 
En tanto Pujllay sabiendose culpable de la desaparicion de la joven india, sintio remordimiento y procedio a buscarla por toda la montaña infructuosamente. 
Tiempo despues, enterado el joven del regreso de la joven a la tribu con la luna de febrero, volvió el tambien al lugar para continuar la búsqueda pero fue inútil. Allí, la gente que festejaba la anhelada cosecha, lo recibia con muecas de alegria; el por su parte, entre la algarabia de los circuntantes, prosiguió la búsqueda con profunda desesperación, aunque el resultado totalmente negativo. Poe ello, derrotado, termino ahogando en chicha su soledad, hasta que luego, ya muy ebrio, lo sorprendio la muerte. Punto final de un acontecer que se repite todos los años, a mediados de febrero... 
La tradición popular rescató a estos personajes y en sus vcablos se demuestra el sentido de esta fiesta: Ch'aya (en quichua: "Agua de Rocío" es símbolo de la perenne espera de la nube y de la búsqueda ancestral del agua. (Algo que no abunda en La Rioja y es vital); y "Pujllay", que significa: "jugar alegrarse", quién para estos carnavales vive tres días, hasta que es enterrado hasta el próximo año... 


LEYENDA CALCHAQUÍ EL PLUMAJE DE LOS PÁJAROS
 

NOA

Cuéntase que en épocas muy remotas ya existían, en nuestros campos y bosques, plantas que ostentaban flores de preciosos y variados colores; fuesen éstas grandes o pequeñas, de corolas múltiples o sencillas, de exquisito perfume o sin él. Pero si las flores podían lucir sus hermosos colores, no sucedía lo mismo con nuestros pájaros, cuyo plumaje era en todos igual: es decir, del color de la tierra con que los hicieran el dios Inti, Mama-Quilla y la Pachamama. 
-Nosotros -pensaron con toda justicia nuestros pájaros- también podemos, como las flores, lucir en nuestras plumas esos mismos colores con que ellas llaman la atención, haciéndose admirar tanto. 
Y como era deseo de todos los pájaros poder lucir en su cuerpo plumas de bonitos y vivos colores, resolvieron reunirse para pensar en el medio de conseguirlo. 
¡Qué divina algarabía hubo en el bosque aquella mañanita a la salida del sol!… 
Apenas disipadas las sombras de la noche, se dejó oír entre el ramaje el bullicio de los pajaritos al despertar en sus nidos y la inquieta charla de los que, en ligero vuelo, se ubicaban a la espera de las deliberaciones. 
Cantos melodiosos, trinos delicados, agudos silbidos, voces alegres, murmullos ligeros, mil rumores y grandes cuchicheos llenaban de vida el verde follaje. 
Los más madrugadores, como la calandria, el hornero, la cachila, el churrinche y el jilguero, fueron los primeros en abandonar sus nidos, recomendando a sus pichoncitos mucha obediencia y cuidado mientras durara su ausencia. 
Millares de pájaros, cantando todos a la vez, llegaban poco a poco, y aumentaban el regocijo de aquella hermosa madrugada, prestándole animación con su revolotear inquieto sobre las plantas y las flores. Jamás habíase visto reunión más llena de alboroto y alegría. 
El sol despuntando en el oriente, el reflejo de su luz sobre las hojas tiernas de las plantas, la frescura de la brisa, la fragancia y belleza de las flores, el grato albergue a la sombra de los árboles y la delicada armonía de los cantos de las aves: he ahí el indescriptible cuadro de aquella notable asamblea de pájaros de nuestra tierra, que querían para sus plumas los colores de las flores. 
Cada uno de los concurrentes manifestó su modo de pensar, y las opiniones fueron discutidas en el mayor orden y con perfecta educación. 
Algunos deseaban poseer un solo color en su plumaje, mientras otros aspiraban a muchos diferentes; éstos ansiaban tonos suaves, aquellos los pretendían muy vivos y brillantes. 
-Pero, ¿cómo conseguiremos dar color a nuestras plumas? -se preguntaban. En esto consistía el más importante de los problemas y la mayor dificultad para resolverlo. 
Después de discutir varias opiniones, algunos propusieron hacer un viaje al cielo para pedir al dios Inti la gracia de que pintase sus plumitas con los colores con que había pintado las flores. A todos les pareció magnífica la idea, y batieron sus alitas en señal de aprobación. También idearon la forma de manifestarle su contento, en el caso de que les concediese la gracia: elevarían en su honor un himno de gratitud, uniendo todos sus más melodiosos cantos; himno que sería mucho más solemne y hermoso que aquel con que cada uno lo saludaba en la alborada de cada nuevo día. 
Sin pérdida de tiempo, comenzaron a prepararse para realizar el viaje. Lo suponían largo y peligroso; pero estaban decididos a realizarlo, con tal de lucir el hermoso plumaje con que tanto soñaran. 
Reunidos nuestros pájaros en bandadas numerosísimas, emprendieron su viaje en una mañana hermosa, pensando regresar antes de la entrada del sol. 
Dejémoslos en viaje, camino del reino del dios Inti y, mientras tanto, veamos por qué algunos se quedaron en la tierra, sin volar al cielo en busca de color para sus plumas. 
Uno de ellos, nuestro laborioso hornerito, se quedó construyendo su nido. Ya sabemos que su plumaje está muy de acuerdo con su arte de humilde y sabio constructor. Desde entonces e hornero orienta siempre su nido hacia el sol. 
La tacuarita o ratona no viajó, porque sus pichoncitos eran aún muy pequeños y estaba enseñándoles a volar. Desde entonces sólo canta cuando brilla el sol, y lo hace mirando hacia él. 
El pirincho o pirirí tenía la tarea de ser útil en unos sembrados; y como siempre fue tan cariñoso y buen compañero del hombre, desde aquella época se lo quiere más por bueno que por bello. 
La calandria tuvo por misión alegrar la soledad del bosque con su cantar maravilloso. Y lo hizo con arte tan exquisito; puso en su canto tanta gracia y armonía, que desde entonces es el pájaro cantor que no tiene rival en toda América. 
Y hubo uno pequeñito, que por ser tan pequeñito no pudo volar al cielo. Era el tumiñico. Este diminuto pajarito quedó volando, inquieto y ligero, sobre las flores del bosque. Parecía una grácil mariposa visitando las corolas más bonitas y vistosas. Era tal su impaciencia, esperando el regreso de los pájaros viajeros, que no se quedaba quietecito ni un instante, ni asentaba sus patitas en el suelo (como ahora). Así anduvo todo el día, de flor en flor, volando delicada y sutilmente. 
Llegó la hora del crepúsculo. Los viajeros no aparecían. Y pasó también la noche sin que ellos regresaran. 
El alba de un nuevo día animó el bosque con el despertar de los pájaros que habían quedado en él. Llenos de ansiosa curiosidad revoloteaban de rama en rama, preguntándose la causa de semejante demora. 
El tumiñico no cesaba de volar entre las bonitas flores que tenían sus corolas salpicadas de gotitas de rocío, que brillaban a la luz del sol con destellos de piedras preciosas. 
¿Qué había ocurrido allá lejos, muy cerca del reino del Dios Inti, hacia el que se dirigían contentos y optimistas los pajarillos de la selva?… ¿Habrían ofendido a los dioses con su audacia, y tal vez recibido por ello algún castigo?… ¿Volverían con sus plumitas pintadas?… ¿O habrían perecido en el largo viaje?… 
Éstas y otras mil preguntas se oían entre el susurro de la fronda, en forma de trinos entrecortados y murmullos confusos. 
Lo que había ocurrido, no lo imaginaban los pajarillos del bosque. Fue algo tan magnífico y sobrenatural; tan digno de alabanza y de gratitud, que el recuerdo de aquel hecho extraordinario nos llega a la memoria cada vez que admiramos los bellísimos colores que lucen la mayoría de nuestros pájaros. 
Inti, Dios supremo que dominaba el aire, la tierra y el agua, considerando muy justas las aspiraciones de sus alados hijitos, decidió que ellas se convirtieran en realidad. Y la realidad fue hermosa. Veréis cómo: 
-Estas tiernas avecillas no podrán llegar a mí-, se dijo Inti. Con el calor de mis rayos se quemarán sus alitas y no podrán volar. Es preciso que pinte sus plumitas suavemente y con dulzura. ¿Y qué hizo?… Reunió algunas nubes que había en el cielo, les ordenó que lo ocultasen y que hicieran caer una copiosa lluvia, justamente en el lugar por donde viajaban las aves en su busca. 
Éstas encontraron el refugio de un bosque para resguardarse del aguacero que tan inesperadamente parecía detenerlas en su valiente ascención. 
Luego Inti hizo que las nubes se apartasen para dar paso a sus hermosos rayos. ¡Y cuál no fue la sorpresa y la alegría de nuestros pajaritos, cuando vieron aparecer en el cielo el más espléndido arco iris que jamás se haya visto!… 
Atraídos por la hermosura de sus divinos colores, todos volaron presurosos y se posaron dulcemente en él a fin de que les diese un poquito de belleza para sus deslucidos plumajes. 
Cada uno quería elegir el color que más le agradaba. 
Y así fue como ellos iban de acá para allá, recorriendo el arco iris en procura del encanto de sus siete colores. 
El cardenal metió su cabecita con copete en la franja roja, y con eso se quedó muy contento. 
El dorado se paseó largo rato por la amarilla. Por eso sus plumitas son ahora de ese tono. 
Al jilguero también le gustó el amarillo y se paseó un ratito por él, quedando negra su cabecita, porque la noche llegó y borró el arco iris. 
El churrinche se tiñó casi todo de color rojo vivo, y dejó sus alitas oscuras como las sombras de la noche. 
Tantos colores eligió el sietevestidos, los recorrió tanto en todas direcciones, que consiguió para sus plumas todos los que le dio el arco iris. Por eso lo llamamos también “sietecolores”. 
Y así como éstos, todos eligieron libremente el color de su plumaje. Luego decidieron regresar. 
Por la noche volaron sin descansar. Deseaban llegar al bosque lo más pronto posible, para mostrar a sus compañeros el color de sus plumas como prueba de la bondad del dios Inti. Por eso, al amanecer del día siguiente, instantes después de que los pájaros del bosque abandonaran sus nidos, mostrándose inquietos y afligidos por la tardanza de sus valientes amigos, se vio algo así como una lluvia de flores que caía sobre el verde follaje de los árboles: eran las bandadas de mil pájaros que traían en sus plumas los bellísimos colores del arco iris. 
Y otra vez, ¡qué divina algarabía la del bosque aquella mañana de primavera! 
Los recién llegados trataban de lucir en toda forma sus nuevos y vistosos plumajes. Mientras algunos se paseaban coquetones dando saltitos sobre el verde césped, otros desplegaban sus alitas con toda gracia y donaire, y otros levantaban el copete de sus pintadas cabecitas. 
Ante tanta belleza, ¡cuántos trinos de alabanza!; ¡cuántos gorjeos de admiración!; ¡cuántos gorgoritos de alegría!; ¡cuántos murmullos de asombro!… 
En el barullo y confusión de la llegada de los felices viajeros, por los revoloteos de todos y los saltos y piruetas de los pichones ante fiesta tan completa, ninguno había advertido que entre ellos faltaba el picaflor. 
¿Dónde estaba? ¿Por qué no compartía el regocijo de todos? ¿Por qué no concurría él también a la fiesta de la gracia y del color? 
Inmensa, indescriptible fue la sorpresa de todos los pájaros instantes después, cuando, en rapidísimo, vivaz, inquieto e incesante vuelo, llegó hasta ellos el diminuto tumiñico; el más pequeñito de todos; ¡el más lindo entre los lindos! 
Una sola exclamación salió de todos los piquitos. 
-¿Cómo tienes esas plumas tan brillantes y preciosas si tú no has volado hasta el arco iris? 
Picaflor oyó esta pregunta y otras muchas que le hicieron sus amiguitos del bosque, y no supo responder. 
Vino en su ayuda una flor, que dijo: 
-Tumiñico tiene ahora los colores del iris, los de nuestros pétalos y los de las piedras preciosas, porque ama la luz, la miel de los cálices y las gotas de rocío… 
Picaflor se miró en el agua tranquila de un arroyito cercano, voló de una flor a otra, y lanzando al aire su gritito, dijo: 
-¡Cantemos a Inti el himno prometido! 
Y el coro de las mil voces armoniosas de la selva se elevó hasta el cielo. 


LEYENDA Calchaquí “Puente del Inca” 


leyendas

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchísimos años, el heredero del trono del Imperio Inca, se debatía entre la vida y la muerte, siendo víctima de una extraña y misteriosa enfermedad. 

Las curas, rezos y recursos de los hechiceros nada lograban y desesperaban por no poder devolverle la salud. 

El pueblo amaba intensa y entrañablemente al Príncipe de los Incas , invocaba a sus Dioses y realizaba sacrificios en su honor. 

Fueron convocados los más grandes sabios del reino, quienes afirmaron que sólo podría sanarlo el maravilloso poder del agua de una vertiente, ubicada en una lejana comarca. 

Partieron en numerosa caravana, vencieron infinidad de dificultades, marcharon durante meses en que veían agotadas sus fuerzas, y un día se detuvieron ante una profunda quebrada, en cuyo fondo corrían las aguas de un tempestuoso río. 

Enfrente, en el lado opuesto, se observaba el codiciado manantial, pero… ¿cómo hacer para llegar a ese inaccesible lugar? 

Meditaron durante mucho tiempo, tratando de buscar una forma de llegar hasta las milagrosas aguas, pero todo era en vano. 

Cuando ya la desesperación los dominaba: aconteció un hecho extraordinario: de pronto se oscureció el cielo, tembló el piso granítico y vieron caer, desde las altas cimas, enormes moles de piedra que producían un estrépito aterrador. 

wpe1.jpg (69108 bytes)Pasado el estruendo, y más calmado el ánimo, los indígenas divisaron asombrados, un puente que les permitía llegar sin dificultad hasta la fuente maravillosa. Transportaron hacia ella al Príncipe, quien bebió de sus aguas y bien pronto recuperó la salud. 

La omnipotencia del Dios Inti, el Sol, y de Mama-Quilla, la Luna, habían realizado el milagro. 

Así surgió, según la leyenda, ese arco monumental de piedra, que recibió el nombre de Puente del Inca, que se levanta custodiado por el Aconcagua, rodeado por la imponente belleza de los Andes. 


La Pachamama (creencia de los pueblos del NOA)
 

aborigenes 

En todo el Noroeste argentino, la creencia de la Pachamama esta muy arraigada, por ser parte de la cultura ancestral, emparentada con los Incas. Pachamama quiere decir en Quechua "Madre Tierra" ierra. Los Kollas ofrendan a esta diosa comida, vino, chicha (cerveza de maíz), papas, entre otras cosas, para poder obtener los beneficios y la prósperidad de la Tierra. A esta ceremonia se denomina como "corpacha". 



LA PACHAMAMA, NUESTRA MADRE TIERRA 

Las tradiciones indígenas describen a la Pachamama como una mujer de baja estatura, de grandes pies y sombrero alón. Madre de los cerros y de los hombres toda la naturaleza es su templo y a sus altares se les llama "Apacheta", montículos de piedra ubicados a los lados del camino (en Amaicha del Valle, Tucumán, en el medio de la plaza hay una Apacheta). 
La leyenda dice que la Pachamama y que la acompaña un séquito integrado por el Pujllay (deidad que preside el carnaval), el Llajtay (Dios de las aves y genio protector masculino) y la Ñusta (doncella del Imperio Inca a quién se la emparenta con la Virgen del Socavón). 

EL RITO DE LA PACHAMAMA 

Para el 1º de agosto en todo el noroeste de nuestro país se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, yicta, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. 
A esta deidad periódicamente se le rinde pleitesía mediante el acto ritual denominado Challa, en afán de reparar con este rito la acción humana de hollar en su seno, al mismo tiempo se agradece los bienes que nos ofrece para nuestro sustento o las riquezas que guardaba en su seno, pidiendo que no deje de favorecernos. Mediante la voz de ¡Pachamama kusiya! los kollas hacen sus ofrendas, esta es su oración a la Madre Tierra. 
La Pachamama es por lo tanto la diosa femenina de la tierra y la fertilidad; una divinidad agrícola benigna concebida como la madre que nutre, protege y sustenta a los seres humanos. La Pacha Mama vendría a ser la diosa de la agricultura comunal, fundamento de toda civilización y el Estado Andino. 


LEYENDA DE LA FLOR DEL CACTUS(leyenda diaguita)
 


Argentina 

La región humahuaqueña antes de que el mundo estuviera totalmente firmado, era un lugar sereno y de paz. Los indios vivían labrando sus andenes gustando la coca en acullicos interminables. Calchaquíes y diaguitas soñaban envidiosos con conquistar sus tierras llenas de vida, amor y esperanza. Un día resolvieron a una de sus más hermosas mujeres llamada Zumac Huayna para enamorar al jefe de los humahuacas, distraerlo de sus labores, de su vigilancia sobre el pueblo feliz y permitir la destrucción del mismo. Y en efecto lo consiguió. La muerte reinó por doquier al ser traicionados los humahuacas. Una noche infernal fue aquella en la que perecieron miles y miles de hombres desarmados, hasta hacía poco dichosos y contentos. Sólo se salvó el infortunado jefe, que lanzando proféticas palabras, anunció lo inútil de esa matanza, ya que no gozarían los vencedores de esa victoria. La tierra antes verde, amarilló de arenas estériles, de rocas erizadas. Y primero él y luego todos los cadáveres de sus hermanos, fueron transformados en espinosos cactos y escalonándose en quebradas y valles, en las cimas y en los pasos, como centinelas alertas y eternos. Y en horas en que el sol calcina la tierra, antes fértil ahora yerma, abren sus flores amarillas, blancas y rosas, que, según dicen los lugareños son las almas de aquellos buenos indios... 



El Kakuy (leyenda Quechua) 


Leyendas de los pueblos originarios  del noroeste argentino

El Kakuy es un ave nocturna, rapiña que habita en los montes del noroeste de nuestro país. Es un ave solitaria de lúgubre canto y su nombre proviene del quechua. La historia que es algo cruel, habla del compañerismo entre hermanos. 

En el monte vivían dos hermanos, un varón y una mujer. El hermano era muy trabajador, y además un hombre realmente bueno. Estaba siempre en el monte y cuando regresaba a su hogar siempre le traía regalos y frutos silvestres a su hermana, además de todo lo necesario para vivir. La hermana era haragana y desordenada, le costaba mantener el rancho ordenado y cuando el hermano venía cansado de su trabajo, ella nunca lo recibía como merecía. 
Un día él, regreso muy agotado luego de una dura jornada de trabajo en el monte y le pidió si por favor le podía dar un poco de hidromiel, la hermana fue a buscar el frasco pero antes de dárselo lo derramó en su presencia. 
Al día siguiente ocurrió lo mismo pero esta vez con la comida. De a poco la paciencia de este muchacho se fue acabando y decidió castigar la maldad de la hermana. 
Una tardecita la invitó a ir a recoger miel fresca al monte, la llevo bien adentro. Cuando llegaron a un quebracho de copa muy grande el hermano la invitó a subir e ir por la miel, juntos lograron llegar hasta lo más alto del árbol, entonces fue allí cuando el hombre comenzó a descender, desgajando el árbol a medida que iba bajando, cortándole todas las ramas, de manera que su hermana no pudiera bajar. El hombre se bajó y se alejó, la hermana quedó allí en lo alto del árbol con mucho miedo. 
Al caer la noche su temor se trasformó en terror. Con el correr de los minutos, horrorizada notó que sus pies se convertían en garras, sus manos en alas y que el total de su cuerpo estaba cubierto por plumas. 
Desde entonces, el pájaro sale sólo de noche, sufre el abandono y clama por su hermano rompiendo el silencio de la noche del monte. Su grito desgarrador es de “¡Turay…Turay!”, que en quechua quiere decir “¡Hermano…Hermano!”. 



Los Pétalos de la Rodocrosia, Leyenda Diaguita
 


NOA 

Tras largos días y noches de andar, el chasqui alcanzó el último tramo del camino que conducía a la morada del Rey Inca. Llevaba una singular ofrenda destinada al gobernante: tres gotas de sangre petrificadas, el precioso hallazgo fue recibido con mucha emotividad. 
En el Lago Titicaca, en tiempos pasados, se había construido el templo de las acllas: las vírgenes sacerdotisas del Inti. 
En ese sitio se encontraban anualmente el sol y la luna para fecundar los sembrados y asistir a la sagrada elección de quien heredaría la responsabilidad de perpetuar la sangre inca. 
Un día el invencible guerrero Tupac Canqui se atrevió a ingresar al sagrado templo, desafiando la tradición incaica. 
Desde el momento en que descubrió a la bella ñusta aclla, nació su amor por ella. 
La sacerdotisa lo correspondió, consciente de ignorar las restricciones del Tawantinsuyo para las elegidas. 
Juntos, escaparon hacia el sur, buscando proteger el vientre de la aclla lleno de vida. 
El poder imperial bramó y destinó infortunados grupos armados a castigar a los culpables de la transgresión. 
Tupac Canquí y la ñusta aclla se instalaron cerca del salar de Pipando, donde tuvieron muchos hijos descendientes de los aymarás, que fundaron el pueblo diaguita. 
Sin embargo, jamás lograron deshacerse del hechizo de los shamanes incas. 
Ella falleció y su cuerpo fue sepultado en la alta cumbre de la montaña, él murió poco tiempo después, ahogado en su triste soledad. 
Una tarde, el chasqui andalgalá descubrió la tumba de la ñusta aclla impresionado por ver cómo florecía, en pétalos de sangre, la piedra que la cubría. 
Rápidamente salió del estupor y arrancó una de las rosas para ofrendar al rey inca. 
El jefe del imperio, aceptando con emoción la flor de la rodocrosita, perdonó a aquellos antiguos amantes furtivos. 
En adelante, las princesas de Tiahuanaco lucieron con orgullo trozos de la piedra rosa del inca, símbolo de paz, perdón y amor profundo. 


La Luz Mala
 

leyendas 

Nuestro interior provinciano es muy lindo en paisajes y bellezas naturales, pero más bondadosa ha sido la naturaleza con el hombre que habita en esas "soledades"; en esa eterna quietud y paz. Soledad que se convierte en compañía para el espíritu, que le infunde melancolía y le fortifica el alma. Pero no siempre hay tranquilidad en esos parajes; las corridas, los velorios, las fiestas religiosas y las supersticiones mantienen inquieto al hombre de cerro y de campo y le tornan divertida su monótona vida. 
La riqueza cultural de nuestra gente es inimaginable; resultado de la fusión de las antiguas culturas aborígenes, del cristianismo, de las soledades y desventuras que en el marco geográfico se desarrollaron a través de años y años. Un tesoro que el hombre de la ciudad por su vida agitada y sofocante muchas veces no conoce, y que forma parte de nuestra tradición. 
Entre las supersticiones y leyendas de la gente del campo o de los cerros está la de la "luz mala" o "Farol de Mandinga", mito con trascendencia religiosa que se extiende por casi todo el Noroeste Argentino. 
En algunas épocas del año (generalmente las más secas) se suelen ver de entre las pedregosas y áridas quebradas de los cerros del oeste tucumano (Mala Mala, Nuñorco, Muñoz, Negrito, Quilmes, etc), a la oración - de tarde -, o cuando los últimos rayos del sol iluminan las cumbres de los cerros y el intenso frío de la noche va instalándose en los lugares sombreados, una luz especial, un fuego fatuo; producto de gases exhalados por cosas que se hallan enterradas conjugados con los factores climáticos; a ella - con terror y morbosidad - los lugareños denominan "luz mala" o el "farol del diablo". 
El día de San Bartolomé (24 de agosto) es el más propicio para verlos, ya que es cuando parece estar más brillante el haz de luz que se levanta del suelo y que, por creencia general, se debe a la influencia maligna, ya que popularmente estiman que es el único día en que Lucifer se ve libre de los detectives celestiales y puede hacer impunemente de las suyas (Ambrosetti, "Supersticiones y leyendas"
La luz es temida también por que imaginan ver en ella el alma de algún difunto que no ha purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma en la tierra. 
Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que ésta superstición les ha producido, los pocos que se han aventurado a ver que hay abajo de la luz siempre han encontrado objetos metálicos o alfarería indígena - muchas veces urnas funerarias con restos humanos, lo que aumentó el terror- que al ser destapada despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir o sino hacerlo con un pullo - manta gruesa de lana - o con un poncho, de suerte que el tufo no llegue a ser respirado. 
Nos cuenta don Hipólito Marcial que: "La luz blanca que aparece en la falda del cerro es buena, donde entra hay que clavar un puñal y al otro día ir a cavar... va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan o recen el Rosario, se dice que es luz mala, tentación del diablo". 
Debido a la continua migración a las ciudades y centros poblados, y por constante progreso estas leyendas van quedando reservadas solo para los mayores; la juventud se preocupa por otras cosas que estima más importante.- 



El águila (leyenda de los Comechingones)
 

aborigenes

Cuenta la historia que cuando se instalaron los españoles en América y la sangre aborígen comenzó a correr por los valles y tiño de rojo los ríos y arroyos que serpenteaban entre las tierras, los Comechingones recordaron la leyenda del águila que había escuchado de sus abuelos. Y la volvieron a contar porque era casi su única esperanza; algún elegido vendría por el ave a traer la paz, para, por fin, lograr la hermandad entre los pueblos. 
Se dice que existió una chica de nombre "Arabela" que poseía cualidades extraordinarias y que, convertida en mujer, las desarrollo en defensa de su tribu. con su sabiduría y fina percepción guío las batallas, y logró , de esa manera, que resistieran más allá de la posibilidad humana. Y, si bien. "la historia la escriben los que ganan", nadie podrá negar la valentía con la que lucharon los Comechingones, cuyo grito de guerra resultó conocido y temido por los adversarios. 
Arabela, la enviada, murió luchando por su pueblo, pero su alma se encuentra protegida por el vuelo triunfal del águila libre. Por eso, desde entonces, este pájaro representa no sólo la libertad sino también el deseo divino de hermandad entre los hombres; anhelo que vivirá hasta que todos entiendan que es el único camino hacia la felicidad. 


El Cerro Tronador (Leyenda Mapuche)
 


Argentina

El Cerro Tronador es una montaña ubicada en los valles de Río Negro. Su nombre fue dado justamente por el fuerte ruido que se produce desde la cima por causa de los constantes alúdes. 
Lean a continuación la leyenda escrita por el Jesuita P. Mascardi en el año 1670, recogida de un Pueblo Araucano. 


Linco Nahuel, que quiere decir "Tigre de Ejército", era un cacique muy valeroso y tan celoso de sus dominios que no permitía a nadie acercarse a ellos. Para su vigilancia mantenía centinelas en todas las alturas. 
Hubo un día en que llegó hasta el pie del cerro una tribu de hombres enanos. Estos querían acampar en él pero Linco Nahuel y los suyos no se lo permitieron. La tribu de enanos venía armada por lo que se desató una gran lucha. 
Con flechas enarboladas los intrusos lograron vencer y tomar prisionero a Linco Nahuel y gran número de su gente. Más tarde, los empujaron hacia la cumbre y comenzaron a arrojarlos uno a uno al abismo del cráter. 
El soberbio cacique Linco Nahuel, fue obligado a contemplar desde la cúspide el doloroso espectáculo de ver cómo los enemigos, a pesar de ser tan pequeños, despeñaban a sus queridos súbditos. 
Ante este hecho insólito se estremeció el Pillán, o espíritu dueño del cerro que tenía su morada en el interior del mismo, quien profundamente disgustado por la violación de sus dominios, desató un terrible alúd, envolviendo en nieve a todos los combatientes, araucanos e intrusos, quienes comenzaron a caer valle abajo, gritando estrepitosamente. 
Solo sobrevivieron dos caciques contrincantes a quienes el Pillán transformó en dos riscos que se ven ubicados frente a frente en el filo del cerro, para que escuchasen el fragor incesante que producían los precipitados en la profundidad del volcán y que hasta el día de hoy se siguen oyendo.
Fuente: http://www.taringa.net/posts/imagenes/14064371/Leyendas-de-los-pueblos-originarios-del-noroeste-argentino.html

miércoles, 2 de marzo de 2016

EFEMÉRIDES DEL 2 DE MARZO

1561  - Pedro del Castillo funda la ciudad de Mendoza.

1963  - Muere el notable pintor Leónidas Gambartes, uno de los grandes pintores de América. Su obra tiene acentuado carácter americanista. Nació en Rosario (provincia de Santa Fe) el 13 de febrero de 1909.

martes, 1 de marzo de 2016

DÍA DE LA AUTONOMÍA DE LA RIOJA – ARGENTINA

El historiador Raúl Armando Bazán precisa que La Rioja se constituyó en Provincia “bajo la forma federal proclamada por los demás pueblos hermanos” y define a la declaración de la autonomía riojana como “un signo de los tiempos”.


En el año 1815, el gobernador de la provincia de Córdoba, coronel José Javier Díaz, dirigió un movimiento que determinó la separación de la provincia de la tutela de Buenos Aires. La Rioja imitó ese ejemplo,  declarando su autonomía en el Cabildo Abierto del 24 de Mayo de 1815 y se designó Gobernador a Ramón Brizuela y Doria, hijo del titular del mayorazgo del mismo nombre y al poco tiempo, apoyado por el pueblo dió por terminada su dependencia del gobierno cordobés. Esto duró poco, cuando el Gobernador de Córdoba José Javier Díaz fue reemplazado por Ambrosio Funes, restituyó a La Rioja a su antigua dependencia de Córdoba el 15 de diciembre de 1817 y dejó sin efecto aquella declaración,  este decidió que La Rioja debía volver a depender de Córdoba.

El año 1820 comenzó con la caída de las autoridades nacionales: el Director y el Congreso, que aspiraban a desconocer las autonomías de las provincias. Se inició entonces un movimiento general por el cuál cada provincia decidió nombrar sus propias autoridades y separarse de las demás.

El 1ero. de marzo de 1820 una asamblea de los personajes más influyentes declaró la Autonomía de La Rioja y fundo La Casa de la Moneda.

lunes, 29 de febrero de 2016

CULTURA ANCESTRAL

REVALORIZANDO Y DIFUNDIENDO NUESTRA CULTURA
LA ANTIGUA PROVINCIA DE LOS DIAGUITAS - VIVIENDAS

Los poblados fueron: 1º, los Pueblos Viejos, en las terrazas de cultivo y sin defensas militares; 2º, Pucarás, en lo alto de los cerros, con la construcción de fuertes murallas.De una manera general, puede también admitirse para esta región la clasificación establecida por Casanova para un área septentrional a la nuestra: Los poblados fueron de dos tipos: 1º, los Pueblos Viejos, situadas en las terrazas de cultivo y sin defensas militares; 2º, Pucarás, en lugares hábilmente elegidos en lo alto de los cerros, cuyos taludes forman una defensa natural que se acrecentaba con la construcción de fuertes murallas en los puntos más accesibles. Esto, en lo que respecta a la división clásica de la arquitectura civil y militar. Ignoramos todo lo que se refiere a su arquitectura religiosa, aunque, según veremos, parece inferirse de los datos de los cronistas que verificaban sus ritos al aire libre. En un punto a este aspecto, pues, parece que carecieron de templos especiales.
En predominio que, según las zonas, tiene el tipo 1º ó el 2º de la clasificación precedente, marca, de una manera inequívoca las características íntimas de la población que en ella habitó. Al grupo de parcialidades que correspondieron a la nación Calchaquí -como decía Lozano- poco o mal individualizados hasta el presente, corresponde, por sus hábitos guerreros, una supremacía de la edificación del tipo militar, del pucará.
Todas las cabeceras de los valles, todos los pasos estratégicos de esa zona montuosa, se encontraban así custodiados por esas poblaciones belicosas a las que, para humillarlas definitivamente, hubo que desarraigar de su tierra, repartiéndoles por Salta y hasta enviándoles, en un bloque importante, cerca de Buenos Aires.
La primera descripción de un pucará lo hallamos en Lozano. También don Juan Nuñez del Prado, al invadir el territorio del valle de Famatina para tomar el cerro, experimentó tirana resistencia en los indios, haciéndose fuertes en las fortalezas que tenían construidas en la circunferencia.
En algunos casos, los autores de la época clásica de los estudios arqueológicos no han hecho descripción de los pucarás encontrados, limitándose a levantar de ellos dibujos cuidadosos, lo que hace que extrañemos aún más la ausencia de los datos correlativos. Es lo que ocurre en el caso de las fortificaciones de Loma Jujuy, Cerro Pintado y Fuerte Quemado, de los cuales tenemos los planos de Ten Kate.
Como descripciones más modernas de los pucarás calchaquinos –después de los datos de los cronistas- puede recordarse la que Lange ha hecho del de Aconquija, en el departamento de Andalgalá, provincia de Catamarca, al sud de Santa María y del cual ha trazado planos detallados. La meseta superior de la montaña está rodeada por una muralla de pirca de más de tres mil metros de largo total, de la cual emergen todavía restos que alcanzan una altura de tres metros de altura. De tanto en tanto, saeteras y bastiones permitían a los flecheros indígenas atalayar y lanzar sus dardos sobre todo invasor. En el interior de ese vasto reinado -1200 metros de largo por 660 de ancho- se encuentran restos de numerosas casas hechas del mismo material que la muralla y comprendían, a veces, divisiones internas. El máximo peligro, es decir, el proveniente del agotamiento del agua, estaba en este caso salvado por la existencia, en el interior del recinto fortificado, de un ojo de agua, hoy en seco, pero cuya actividad permitía, en esa época, sostener un sitio de duración indefinida. Boman, que ha visitado personalmente esta fortaleza dice que es admirable por su posición, por su construcción y por el instinto estratégico demostrado por sus constructores, y llega a calificarla de casi inexpugnables. Bruch ha ampliado la descripción.
Este último autor nos ha dado una breve y completa descripción de el gran fuerte de Punta de Balasto, que se levanta sobre un cerro, como a tres kilómetros de un pueblo indígena, cuyas construcciones también ha estudiado. Dicho cerro mide 480 metros de altura sobre el valle resulta un lugar estratégica para dominar la entrada meridional del valle de Santa María, siendo el más elevado del contorno. Sobre su cima, termina en larga y estrecha meseta. La laderas del norte y nordeste son completamente escarpadas, siendo la del sud y oeste, por lo tanto, las que presentan obras de defensa. Lo más notable de estas fortificaciones son las enormes murallas horizontales, más o menos continuas, que protegen admirablemente la subida al cerro en todas sus partes más accesibles: vienen a colocarse en número hasta de siete murallas paralelas, que se elevan equidistantes de diez a veinte metros, y en ocasiones hasta de cincuenta una de la otra, y cuya disposición demuestra nuestro plano. La muralla inferior del recinto fortificado, al sudoeste del cerro, lleva dos grandes torres cilíndricas, a distancia como de 200 metros un de otra, quebrada por medio; la muralla que corre hacia el norte desde la primera torre, es sin duda la más monumental, pues conserva en partes tres metros de alto, medida del lado externo y hasta un metro y medio de espesor. Naturalmente, todas estas obras se efectúan por simple yuxtaposición de piedras, sin amalgama ni cemento alguno.
Queda dicho, pues, que los pucarás se extienden por todo el territorio diaguita. Boman ha señalado su existencia en la Rioja.
Otro tipo de ruinas, según hemos dicho, sería el de los Pueblos Viejos, que, en algunos casos, tienen un volumen tan extraordinario y dan oportunidad al arqueólogo de extraer tanta cantidad de piezas, que permitían suponer han sido habitadas por masas de población mayores que de ordinario. Es el caso, por ejemplo, de las enormes ruinas de la ciudad de Quilmes, cuyas diferentes tipos de construcción ha estudiado Ambrosetti, o de la ciudad de La Paya, acerca de la cual escribió el mismo arqueólogo una monografía, ya citada, que acaso sea su obra capital, y de las que, naturalmente, no están ausentes las obras generales de defensa.
En algunos casos la ausencia de restos de viviendas, unido al hallazgo, bajo superficie (Barreales) o directamente sobre ella (la Rioja) de elementos de la altura material, puede servir para inferir la existencia de pueblos sedentarios y agricultores, no guerreros, que edificaban sus viviendas con materiales perecibles.
Esto nos lleva a estudiar los distintos procedimientos empleados en la construcción de las mismas. Según han observado los autores, estos procedimientos no han sido homogéneos en toda la región. Palavecino ha ensayado recientemente, en un estudio de las áreas de cultura de nuestro país, una clasificación según la cual existirían tres provincia culturales, con otros tantos tipos diversos de habitación: a) la de Santa María, con casas de piedras; b) la de los Barreales, vivienda de quincha; c) la de Angualasto, de barro.
Desde luego, la edificación más común –y más conocida- es la del primer tipo. La casa es generalmente cuadrada –es decir- de la forma que tipifica a la cultura andina, y sólo excepcionalmente se le encuentran a menudo en medio de vastos caseríos hechos de acuerdo con la forma general antes especificada. Las paredes de pirca, sin amalgama ni cemento de unión, se elevan hasta casi la altura de un hombre, en los mejores casos. En otros, los muros cesan más abajo, lo que hace suponer que, como en la vivienda natural actual, sobre este basamento de piedra se alineasen algunas ringleras de adobes, hasta hacer que la pared alcanzace la altura necesaria. Las entradas, marcadas, a veces, por piedras mayores, dejan su apertura o vano libre, sin que, en ningún caso, se hayan encontrado rastros de puertas u otros elementos de cierre. Estos espacios no están orientados hacia ningún punto cardinal determinado. Tampoco se hallado vestigios de techos, lo que hace suponer los construyesen de ramadas. Algún autor ha sostenido, para casos determinados, que la benignidad del clima y la carencia de precipitaciones atmosféricas hacía innecesario el techo, por lo que los muros servirían de simples mamparas, careciendo de él las habitaciones, lo que es poco probable. No habría relación entre lo avanzado de otras de sus manifestaciones de cultura material y este tipo de vivienda tan rudimentaria.
El tipo de habitación de los hombres de los Barreales, ha sido inferido por Debenedetti en la monografía de presentación de las colecciones obtenidas en esa zona. Allí Debenedetti expresa: Il ne subsiste aucun reste de construction qui ait une valeur appréciable et qui permet de donner le nom de vrais constructeurs aux habitans primitifs de La Ciénaga et de ses environs inmédiats. Ces hommes n´utiliserent pas la pierre pour élever leurs édifices et, de l´absence totale de vestiges, doit déduire que ces edifices furent exécutés avec des materiaux périssables qui nónt pu résister à l´action du temps et à l´inclemence du milieu. Il ne fut pas davantage construit de fortifications (pucará), comme celles qu´on trouve chez presque tous les peuples indigènes préhispaniques du Nord-Quest Argentin, cequi eloigne la pensé d´un attachement à une méthode sus méthode susceptible de defendre avec succés les bien amassés, contre la poussée des invations étrangères. Toutes les décuvertes archéologiques verifiées permettent d´affirmer que la popullation de La Ciénega et de la Aguada, à une certaine époque, fut séndentaire, complétement ocupée à l´agriculture et á l´exploitation des bois épais de caroubiers dissémines dan cette vaste región, tout à fait luxurainte en ces temps très lointaines.
En cuanto a la vivienda de Angualasto, el mismo Debenedetti estableció la existencia de tres tipos de edificación, todas de barro amasado (adobones). El primero, de entradas orientadas al naciente, defendidas por dos murallas paralelas salientes – prolongación de muros mismos- estaba construido por un recinto cuadrangular, con esquinas exteriores redondeadas. El segundo tipo, lo componían construcciones muchos mayores –de 18 metros de largo por 12 de ancho, término medio –cuyo piso se encuentra cubierto de una capa tan espesa de guano, que puede inferirse que eran corrales para guardar ganados. Poco numerosas, estos grandes recintos están distribuidos sistemáticamente en el conjunto de las ruinas. Su subsuelo no encierra restos arqueológicos. Por último, el tercer tipo es el de los recintos circulares o cuadrangulares, practicados directamente en el suelo, alcanzando una profundidad hasta 2,50 metros. Estuvieron techados con totoras, ramas y cañas, pues al ser excavados se encontraron vestigios ciertos de estos vegetales. Sin duda, sirvieron de depósitos o graneros, para el producto de las cosechas.
La abertura de las puertas hacia el este, en las habitaciones, depende, según Debenedetti, del régimen de los vientos. Para resguardarse de ellos, recurrieron al sistema de abrir las puertas, teniendo eso muy en cuenta. Al amasar el barro para los muros, los indígenas mezclaron a éste, en muchos casos, fragmentos de sus ollas. Su falta de fortificaciones nos muestra una población sedentaria, eminentemente agrícola.
En realidad, en los valles preandinos de San Juan, se observan dos tipos de construcción según las regiones: de piedra o pircas, es decir, del tipo general de la región diaguita, en Barreal, Tocota, Los Pozos y Paso de Lámar, y de adobes –en forma indicada- en Angualasto, Calingasta, Pachimoco y Chinguillos. Esta diferencia no es esencial, pues la unidad del substratum cultural es evidente y la provincia de San Juan marca, según ya queda dicho, el límite meridional de la expansión diaguita.
http://pueblooriginario.com.ar/la-antigua-provincia-de-los-diaguitas-viviendas/

CON EL MENSAJE ANUAL DEL GOBERNADOR SE REALIZARÁ LA APERTURA DE UN NUEVO PERIODO DE SESIONES ORDINARIAS DE LA LEGISLATURA RIOJANA

Este  martes 1 de Marzo, a las 20 horas se realizará la apertura del período legislativo de la Cámara de Diputados de la Provincia de La Rioja. Bajo la presidencia del vicegobernador Néstor Bosetti se iniciará el 131º periodo de sesiones ordinarias de la Legislatura riojana. En la ocasión, el gobernador Sergio Casas brindará su mensaje anual.

                         

El titular de la Función Legislativa, Néstor Bosetti y los legisladores provinciales que conforman la Cámara de Diputados de La Rioja informan los detalles del programa de actos con motivo de la apertura legislativa.

Está previsto para las 20 horas, el inicio de la sesión que será presidida por el presidente de la Cámara de Diputados Néstor Bosetti. Luego, se realizará un cuarto intermedio y los integrantes de la Comisión Externa de Diputados esperarán el arribo del gobernador de La Rioja Sergio Casas.

Luego de la revista de tropas a cargo del gobernador y vicegobernador, las autoridades ingresarán al recinto donde serán recibidos por los miembros de la comisión interna de la Cámara.

A continuación se reanudará la sesión y se entonarán el himno nacional y de La Rioja a cargo del Coro de la Función Legislativa.

Seguidamente, el gobernador de la Provincia, Sergio Casas brindará el informe anual ante la Cámara de Diputados de acuerdo al artículo 126, inciso 2 de la Constitución de La Rioja.

Concluido el mensaje del mandatario provincial, se realizará el cierre de la sesión

Organización

El área de Ceremonial y Protocolo de la Función Legislativa tendrá a su cargo la recepción y ubicación de autoridades, funcionarios e invitados especiales, quienes serán guiados hacia los distintos sectores especialmente asignados.

En tanto, los trabajadores de la prensa y de los distintos medios de comunicación deberán contar con las credenciales otorgadas para la cobertura de la sesión apertura.

SE CONMEMORA EL DÍA DE LA AUTONOMÍA DE LA RIOJA

La Función Legislativa de La Rioja invita a participar del acto central que se llevará a cabo este martes 1 de Marzo, en la Plaza 9 de Julio con motivo de conmemorar el Día de la Autonomía de la provincia de La Rioja. Será a las 8.
 

El vicegobernador Néstor Gabriel Bosetti invitó a participar del acto previsto para recordar el día de la Autonomía. "Es importante remarcar la importancia de este día para la Provincia de La Rioja, significa recordar el día que decidimos ser una provincia con autonomía y desde ese día comenzamos a transitar estas luchas por la soberanía y el federalismo".

En ese marco, el Vicegobernador instó a conmemorar este día, a valorar su importancia en la historia y a re-significarlo con el fortalecimiento de nuestra autonomía, de la soberanía provincial y consolidar el camino del federalismo.

Acto central:

El programa de actos para la celebración del Día de la Autonomía riojana dará comienzo a las 8 horas con la recepción de autoridades en el hall de ingreso del edificio de la Función Legislativa.

Minutos más tarde, se procederá al traslado hacia la Plaza 9 de Julio y se realizará la revista de cadetes y saludo a la formación. Luego se hará el izamiento de las banderas y la entonación de los himnos nacional y de La Rioja.

Seguidamente, tendrá lugar la invocación religiosa y se depositarán ofrendas florales a Pedro Ignacio de Castro Barros.

A continuación, el historiador y actual secretario de Cultura provincial, Víctor Robledo pronunciará una reseña histórica.

Por último, el cierre del acto estará a cargo del Vicegobernador Néstor Bosetti que dirigirá su mensaje al conmemorarse el día de la Autonomía provincial.